Hace un par de noches vino un amigo, uno de los viejos. Se presento como siempre, con sus ropas viejas y coloridas con aromas a mafiosos muertos. Vino a debatir la vida y desenredar y enredar sus problemas, los míos, y los que compartimos- básicamente ha revolverlo todo para terminar en exactamente la misma condición, una maldita licuadora, un maldito chiste. Y entonces tras todas las paces, las balas, estacas y palmas abre su billetera y me enseña con cierto orgullo (que pude notar en sus cejas) un papel doblado y sucio con señales de un buen recorrido. Antes de irse "el licuadora" me recomendó entre sus extrañas risas sobreactuadas que leyera el contenido del papel. Yo molesto dije con tono y gesto desinteresado que lo leería dejando el papel sobre la nueva mesa coja (que días antes había recogido de la calle en un estado mucho mas terrible que en el que se encuentra actualmente), digo molesto ya que la conversación en cierto punto se puso bastante infantil y me pareció que mi apreciado amigo se iba tornado en un amigable idiota sonriente de continuas contradicciones desagradables- ya esa simple idea me decía que el texto sabia a culo de cerdo. Después de su retirada me lancé sobre la cama a ver si encontraba alguna película que me distanciara lo suficiente de este mundo aburrido como para poder decirle buenas noches y que dentro de esa noche mi mente pudiera crear un mundo menos aburrido que este y así al menos vivir aunque sea solo por efímera presencia en un universo que gire en torno a otras cosas menos aburridas. Lamentablemente en la televisión de aquella noche no había nada bueno que ver, y lo bueno que había era dolor de estomago y –verdad-, no me faltaba.
El televisor apagado, la luz del velador encendida, regrese al living sin antes ir por una cerveza helada que estaba esperándome sentada en la nevera tomando una siesta en una pose extraña, “pose de lata” pensé, y luego pensé en el gran numero de idioteces que pienso al día. Maldito sillón, es tan cómodo que es imposible sentarse bien, de cualquier manera en la que te sientes el desgraciado te encorva hasta que acabas recostado listo para los brazos de Morfeo, pero yo no podía esa noche conciliar el sueño, era demasiado temprano para mi y el cerebro aun estaba en una motocicleta sobre la carretera de quien sabe que país mental. Maldecido el sillón se quedo sin un cojín que me ha servido de apoya raja para el trasero y la cerveza desangrándose en mi boca lentamente. Que momento de mierda, pero al menos es algo, eso es lo que me digo de esos momentos, al menos es algo, ese breve espacio de libertad, de pausa, de absoluto nada, de yo mismo, de basta tu y tus palabras y esos sueños tan industriales y deseos flojos, al menos aquí yo y esta cerveza soy dios de este momento que se mece en estos muros en donde se encierra mi vida que después de todo, aunque no me agrade, no esta mal. Y en esa infinidad de cosas, de abismos blancos, silencios amarillos, planetas rojos, marcianos asesinos, y tristes seres humanos, de pronto sobre la mesa comenzó a vibrar -el papel doblado- que no podía apartar de mis ojos por mucho tiempo, era el texto del amigable idiota que por mas que mis ojos intentaban evitar su maldita estupita presencia seguía allí llamándome moviendo lentamente su largo dedo índice como diciendo; ven, ven a mi, ábreme, como puedes juzgarme tú, ser de ridícula temporalidad, ven y léeme pequeño cobarducho! AHORA!. No pude evitar la sorpresa… mis parpados se abrieron como hocico cantor al ver que el titulo del texto decía “ EL IDIOTA”, tal coincidencia me brindo una risotada que me hizo hasta escupir cerveza sobre el papel, fue un momento –pá raro- como diría el amigable idiota. Leí el texto, no era tan mierda, estaba bueno, y disfrute un par de cigarros pensando en la honestidad del autor al escribirlo, realmente era un idiota bien sincero y se entretenía en describir lo que allí estaba plasmado con cierto morbo y sarcasmo-un idiota inteligente?, que bichos mas raros, y lo peor es que me he sentido identificado con el puto texto- aquella identificación me dio un toque de rabia que me duro hasta el amanecer, me ha revelado lo pequeño que se hace mi cerebro con el paso del tiempo y se me vino la imagen de una bomba atómica.
El idiota me recomendó el texto, el idiota?
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